A Veces La Verdad Duele

La próxima semana empieza el mes de la herencia hispana, una oportunidad que se presenta cada año para celebrar las contribuciones culturales, económicas y cívicas de los Latinos en el país. Políticos, corporaciones y una variedad de entidades se esforzaran  por convencer a los Latinos de que ellos entienden a nuestra comunidad y nos valoran como clientela, empleados, estudiantes, etcétera. Cada año me tomo el tiempo para reflexionar que tan lejos hemos llegado como Latinos y como país. Definitivamente hemos avanzado pero todavía nos falta camino que recorrer.

De acuerdo a el Censo de EE. UU., la población latina creció de 22.4 millones en el año 1990 a 50.4 millones en 2010. Este en un crecimiento de la población del 125% en tan solo dos décadas. Junto con su crecimiento los Latinos han aumentado su poder adquisitivo que excedió más de un trillón de dólares. El Selig Center reportó que los Latinos fueron responsables por el 9.3% de todo el  poder adquisitivo en el año 2010, cifra que subió de tan solo el 5% en el año 1990. El New York Times llevo a cabo un análisis de encuestas a pie de urna para elecciones presidenciales y muestra que los Latinos han aumentado su participación como parte del electorado del 2% en el año 1992 al 10% en el 2012. En este periodo de 20 años que duplicó su población, su voto se multiplico por 5. Estos son datos impresionantes acerca de la comunidad Latina en Estados Unidos.

Sin embargo, la realidad es muy diferente. La verdad es que a pesar del aumento en la población, el poder adquisitivo y la participación cívica, los Latinos no recibimos el respeto por el hemos luchado tanto. La realidad es que a pesar de que los Latinos contribuyen al país hoy más que nunca, todavía son vistos como invitados en este país; Esto se puede observar cada vez que un Latino levanta su voz acerca de un asunto del país, y obtiene respuestas como, “Si no te gusta, regrésate a tu país” y esto sucede aun cuando los Latinos que levantaron su voz tienen raíces de más de cien años en este país, mientras que el atacante mal-informado no las tiene. Este también es el caso cuando los políticos permiten que una minoría muy expresiva penetre sus discursos políticos con una toxicidad acerca de cualquier asunto que afecta a los Latinos, temiendo que estas voces reflejen el punto de vista de la mayoría de los Americanos más que el de los Latinos. Lo triste de esta situación es que este país todavía batalla en aceptar a los Latinos como parte de la tela Americana, y millones de Latinos continuaran sufriendo a causa de ello.

La buena nueva es que América tiene un historial de adaptación a cambios sociales y culturales. Estos cambios usualmente ocurren a través de unas cuantas décadas, pero finalmente suceden. Me siento tranquilo al saber que no enfrento los mismos obstáculos que se le presentaron a mi madre al crecer en este país, y me siento optimista al saber que el futuro será mucho mejor para mi hija. Hay mucha decepción y frustración entre los Latinos hoy en día por enfrentar la realidad de nuestra comunidad en la gama del poder. Estas emociones están garantizadas, pero la solución no es el mantenerse frustrado y renunciar. La solución es seguir avanzando, y trabajar por un mejor futuro. Sé que a veces la verdad duele, pero enderézate, recuerda los sacrificios de tus padres y sigue adelante.


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