Abandonada Entre el Polvo: La Sequía de Nevada

Este verano tuve la suerte de viajar a través de todo el estado de Nevada. Lo que más me impacto fue ser testigo de la severidad de la sequía que ha azotado a Nevada.

Este viaje fue planeado para tener 6 días para pescar y acampar. Mis compañeros y yo comenzamos el camino por el US-93 con dirección a Ely y después a Wells y Elko. La carretera de ida era algo refrescante a comparación del Desierto Mojave. El lado este de Nevada no está sufriendo una sequía tan severa como la del oeste del estado. Vimos una serie de lagos pequeños, oasis y ciénagas a orillas de granjas de alfafa grandes y pequeñas. Aquí hasta el paisaje desértico parecía verde y exuberante con tonos verdes y marrones.

Pero el paisaje verde termino pronto en cuanto nos dirigimos al oeste en el I-80. Paralelo al I-80 pudimos ver lo que parecía un arroyo que por temporadas se secaba. Era el Rio Humboldt.

Pasamos la noche en la Reserva Rye Patch a un lado del I-80. Ya era de noche cuando acampamos así que nos vimos la reserva hasta la mañana siguiente. Nos levantamos sorprendidos al darnos cuenta que de un lado de la presa el agua se veía como una estanque de tan solo 3 pies de hondo. Podíamos ver a peces bagre y carpa que apenas podían nadar por el agua escasa con una mirada como si se sofocaran en las bajas aguas bañadas de sol. Esta visión hizo que perdiéramos el deseo de pescar.

Mientras miraba el agua recordé algo que un colega en el movimiento ambiental y miembro de la banda de Paiutes de Reno, Norm Delorm, me dijo acerca de una creencia Paiute. Él me dijo, “El agua es un espíritu vivo, se mueve, fluye, le da forma a la tierra, le da vida a todas las criaturas de la Madre Tierra. Pero siendo un ser vivo, también la puedes matar. Cuando el agua es escasa, o se usa en exceso, se vuelve agua muerta. El espíritu ha dejado el agua.”

Del otro lado de la reserva, el agua se veía mucho mejor pero la marca donde el agua alguna vez llego estaba muy marcada. Era muy parecido a Lake Mead.

Desde Rye Patch nos dirgimos a Pyramid Lake. Mis compañeros y yo nos enamoramos de las aguas claras que eran tan frías, refrescantes, y atractivas. A pesar de lo grande y majestuoso que era Pyramid Lake la sequía había dejado cicatrices profundas. Los embarcaderos de lanchas ya no alcanzaban el agua, los residentes locales se quejaban de la playa y bancos de arena que aparecían a cause de la recesión del agua, y tal como en los otros cuerpos de agua vi la marca indicativa de la altura a la que alguna vez llego el agua.

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La sequía estaba más pronunciada de regreso a Las Vegas por el US-95. La vista más espantosa fue Walker Lake a un lado de Hawthorne, o lo que queda de él. El lago era más lodo que agua.

El resto del camino de regreso a Las Vegas me quedo para contemplar. Pensé en los acuíferos en California que se han secado. Pensé en el estudio por parte de USGS y Scripps Institute acerca de cómo el Suroeste uso el equivalente a 6 veces y media la capacidad de Lake Mead en agua subterráneas durante el año pasado. Pensé que la USDA declaro el estado de California y 9 de los 17 condados en Nevada “zona de sequía extrema.” Pensé acerca del nivel de agua de Lake Mead y que está en su nivel más bajo desde que fue creado.

Y después pensé, ¿Qué estamos haciendo como sociedad para remediarlo? Desgraciadamente fue todo lo que me quedo…una pregunta sin respuesta.


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